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forum Forum index forumLiteratura forumOscura mugre que empaña nuestro entendimiento---> Relato

Author : Topic: Oscura mugre que empaña nuestro entendimiento---> Relato  Bottom
 Hikaru-San
 Posts : 63
 petit lolita
 Hikaru-San
  Posted 28/12/2007 00:25:05 AM
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Bueno, pues aquí subo un trocito de un relato que estoy haciendo inacabado. Creo que no sois muy de relatos, sinceramente yo tampoco. Lo de escribir no es lo mío, yo soy un animal de ciencias xD, pero este relato se me está quedando realmente bien. He recibido muchas críticas positivas hacia él. Por favor, si alguien se lo lee, que ponga algo e iré añadiendo más conforme valla escribiendo, si gusta claro si no os gusta.. pues bueno también postear que es bueno saberlo. Críticar, criticar whua, whua, whua, siempre que sea constructivamente. y bueno no os desaniméis al ver lo largo qeu es, que se lee muy pronto y es entretenido ^^: Arigatou por intentarlo ^^: a y el título es totalmente provisional, escribí lo primero que se me ocurrió y no es muy lolitil... aunqeu si que tiene ciertas cosas ^^:

Llovía...

Se encontraba sola en el bosque. Esa noche había quedado con unas amigas, pero no vendrían, nunca venían...
Oscuridad, en el bello bosque de los Manjares Inequívocos. Había pertenecido a una antigua familia de aristócratas a finales del siglo XVIII...
Empezó a llover. La noche sin luna reinaba. Gotas empapaban su bello rostro, corriéndole el maquillaje que tanto esfuerzo le había costado ponerse. Mejor -pensó para sí- así se disimulan mis lágrimas.
Corrió, corrió, corrió, sin rumbo hacia ninguna parte. Los odiaba, los odiaba a todos. Nadie, nadie le quería, eran todos mala gente.
Cayó al suelo.
Los árboles parecían reirse de ella. Tenía que volver, pero no sabía como, estaba perdida más allá de donde nadie conocía.
Un conejito blanco apareció sobre el camino, se marchaba, decidió seguirlo. Los conejitos eran bonitos, todos querían a los conejitos. Los conejitos eran buenos, adorables, achuchables . Parecía llevarle hacía un desconocido camino, forrado por bellas hojas de árboles que perdieron su grandiosidad en épocas anteriores a nuestro entendimiento. Se marchaba, se marchaba, no sabía que no volvería, tampoco quería volver.
-Los conejitos son bonitos. Al menos ya tengo algo que hacer. Mira el conejito que mono. Voy a intentar cogerlo. Si , eso voy a hacer.
¡Mira una mariposa roja! que mona.
Ojalá pudiera coger al conejo. Si, le metería el dedo en un ojo, para ver que pasaría. ¿ Chillaría? ¿ Los conejos chillan ? Le arrancaré un ojo haber si chilla. Que guay, seguro que chilla de una forma muy mona. Con su pequeña boquita. Lo chafaría, lo pisaría tan y tan fuerte, que acabaría reventándolo. Todos sus intestinos esparcidos por la mojada tierra. Su sangre derramada...
¡Mira una mariposa blanca!... se fue.
Que digo. ¿ Cómo se me ha ocurrido hacerle algo así a una criatura tan indefensa y bonita como un conejito ? ¿ Dónde está el conejito ?-
El conejito había desaparecido. Ella Lloraba.
Delante suya había aparecido un antiguo palacio abandonado. ¿ Desde cuando eso estaba allí ?. Ella no lo sabía, pero podría intentar refugiarse en él de la horrible lluvia y del tremendo frío. A menos dos grados centígrados y con falda corta sin medias ni nada por el estilo. -¿ A quien se le ocurriría..? , es obvio que sólo a un ser de tan bajo entendimiento como lo es mi persona- se dijo para sí.
Corrió para refugiarse dentro del palacio. Había alguien en la puerta...

Era un chico, de negro porte. Estaba sentado en el portal del palacio, resguardándose de la lluvia y el frío. Sostenía algo en sus manos, era de un color rojo apagado. Una rosa, roja casi granate. El tiempo le había hecho oscurecer y el dolor que siguiera viva. Ése objeto lleno de oscuros sentimientos la sostenía el extraño que miraba tristemente a ninguna parte. Ella se acercó. Él no parecía percatarse de su presencia.
-Buenas. Mi mi nombre es Seleniere, me he perdido y quisiera saber si podría ser posible entrar...- No contestaba...
-La puerta está cerrada y las ventanas están demasiado altas para entrar...-Dolor, lágrimas, derroche de sentimientos oscuros dañan su corazón...Cogió la rosa y la guardó en un bolsillo a la altura del pecho.- Mi nombre es Hekoroneto...- Éste se quedó mirando a Seleniere. Llevaba un precioso conjunto negro y blanco... faldas con endiablados encajes que se perdían en las curvas de la lujúria..más cosas llevaba en su precioso traje, pero no tenía ni tiempo ni ganas de continuar, además ella le había empezado a mirar y eso no le gustaba.
El frío se comenzaba a clavar en la suave y dulce piel de Seleniere, decidió sentarse y acurrucarse contra la pared.
De debajo de la puerta apareció un papel...
En el comenzó a escribirse con trazo siniestro, lentamente, con una tinta tan roja como la sangre de los corderitos al ser degollados, lentamente con un cuchillo semidesafilado mientras se retuercen en tus brazos intentando vanamente escapar de la crueldad del ser humano. :
¿ Queréis entrar ?
Ambos quedaron atónitos ante lo sucedido. ¿ Qué era eso ?¿ Y cómo se contestaba ?.
Aparecieron poquito a poquito, por un haz de luz rojo y azul,  dos plumas simétricamente perfectas ,delante de ellos. El chico cogió la pluma. De ésta salieron dos tubitos que perforaron su piel a la altura de la mano. Dirigió la pluma hacia el papel , su sangre empezó a pasar por los tubitos. Le dolía,le dolía, sufría, sentía como su sangre se le escapaba del cuerpo. Por cada gota que se le escapaba sentía como si le clavasen cientos de miles de agujas en su corriente sanguíneo.
Escribió con mala caligrafía por culpa del dolor: SI.
La chica algo asustada cogió la otra pluma. Ésta pronto le atravesó su delicada piel. Tenía un poco de miedo, pero quería sufrir. Quería sentir dolor físico para acallar a su márchito corazón lleno de malos recuerdos, dolor y oscuridad....
-¿Qué pasa ahora ?- Preguntaba el chico que trataba de quitarse la pluma. De ésta no paraba de salir sangre aunque no estaba escribiendo. Empezó a tirar, a tirar y a tirar, hasta que finalmente se la logró arrancar. Un chorro de sangre salió de los pequeños orificios que había formado la pluma. La niña acabó de escribir y tanto las plumas, como el papel, desaparecieron...
La puerta se abrió...Entraron dentro. Se cerró.

Dentro todo estaba más oscuro que fuera. Hacía frío, no se veía nada...
Una luz apareció. Una vela enmohecida dentro de un pequeño cráneo. Por su tamaño y forma, pertenecería a un niño de unos siete años. Tenía un asa plateada por arriba para poder transportar a la tan macabra lamparita.
Estaban en un largo pasillo. Apenas se veía nada. Temblaban. Hacía frío.-Yo la cojo.- dijo el chico. Se acercó a la luz.-¡AAAAAAAAH! ¿ Qué te ha pasado ?- preguntó la chica.
- A mi nada- dijo alumbrándole a ella.... ¿ Quién... quien..quien eres tú?-preguntó él. Quien voy a ser.- contestó. Tú no eres la de antes, la de antes era más grande... se miró...¡ AAAAAAH !
Sus cuerpos habían sido reducidos a los de unos niños... bueno, no. Eran grandes para ser niños, pequeños para ser mayores.- ¿ Qué nos ha pasado ? ¿ Y quien eres tú ?- dijo retrocediendo.
Fuera tronaba. la lluvia golpeaba con fiereza el palacio. Bao salía de sus bocas. Les dolía las manos. Estaban cansados, helados, faltos de fuerzas, desesperados por encontrar un lugar donde poder descansar.
Mi nombre, ains, mi nombre es Seleniere D’Arctrais... eso ya te lo dije ant....
Empezó a sonar un tétrico órgano. Oscuras notas que corrompen los corazones de los más puros. Degeneración oscura inducida por cañones tan largos como sus notas. Acordes de desasosiego esperando atraer más sufrimiento a esta pobre tierra, donde el dolor hace ya mucho tiempo hizo que solo pudiera haber muerte. Nuestros queridos protagonistas, siguieron la horrorosa melodía, por el estrecho pasillo sin iluminación, a cuyos lados colgaban cuadros de difuntos, muertos de formas horribles y terriblemente dolorosas sucumbidas por la oscura ambición humana del poder. Pronto llegaron al hall el cual constaba de una sala muy grande con unas preciosas escaleras que llevaban a las habitaciones de arriba. De ella colgaba una preciosa lámpara de araña de dimensiones gigantescas. El órgano empezó a tocar más deprisa. A cada nota suya se encendía una vela de la habitación, dejando al descubierto la totalidad de la sala en poco tiempo.
Era un lugar preciosamente tétrico.
-Anda, el conejito de antes.- Dijo Seleniere . El conejito se convirtió en un señor alto, muy estirado, con una larga guadaña, orejitas y colita de conejito. Un gran acorde de re y fa sostenido sonó y el señor conejo se abalanzó sobre los niñitos...

Paró a escasos metros de ellos. Ellos podían olerle, él solo olía su miedo. Se iba a acabar todo, ellos lo sabían y por eso tenían miedo. Esto excitó más al señor-conejito, que con una maléfica risotada, hizo retroceder la larga mano portadora de la muerte. Temerosa para algunos, buscada por otros, pero tarde o temprano a todos llega.
Sin más miramientos, el simpático conejito partió a nuestros queridos ex-protagonistas de un solo guadañazo. Sin darles tiempo a huir, sin darles tiempo a defenderse. Les quitó todo lo que tenían como solo los humanos sabemos hacer.

El alegre cantar de una palomita que acaba de presenciar como devoraban sin piedad sus crías la despertó...
Brillantes haces de luz entraban por los grandes ventanales, las cortinas descorridas eran testigo del nuevo día. Perezosamente ella se levantó. Había dormido en una grandiosa cama roja, a modo de rosa y tiernamente cómoda. Inmaculadas sábanas cubrían su delicado cuerpecito.
Con algo menos de sueño, decidió mirarse más a fondo. Había dormido con un precioso camisón blanco, con adornos florales y lacitos. Hacía juego con la monumental habitación. Derroche de espacio y dinero por aquellos que el tiempo dejó como al más humilde... bajo tierra y en el camino del olvido.
Sorprendida, se fijó en que tenia articulaciones. No recordaba que eso estuviese allí, más bien no recordaba nada. Bueno si, se llamaba Seleniere... y también había un chico... si eso es. Estaban ella y el chico, él se llamaba... Hekoroneto. Si eso era, estaban en apuros y un simpático conejito les había salvado la vida. Si ahora lo recordaba todo perfectamente.
Acarició su suave piel de porcelana. Estaba calentita a pesar de ser de un material de origen inerte. Con nuevos ánimos, se acabó de desperezar y se levantó de un salto.
Bajo de la cama habían unas preciosas sandalias con forma de conejito esperando calentar sus pequeños pies. Dio una vuelta por su habitación. Había un gran reloj de pared, un gran espejo ( en el cual se vio muy mona ) la ya citada cama, una hermosa alfombra rosada cubría casi la totalidad de la sala la cual parecía tan suave que logró que le entraran ganas de tumbarse en ella.
Ya que nadie se lo impedía, pues satisfizo sus deseos. Al tumbarse notó que pinchaba un poco, era como un rosal de verdad. La representación de la belleza más dolorosa de la naturaleza. Estando en el suelo, se fijó en un gran armario que había en una de las paredes. Sin nada mejor que hacer, se dirigió hacia él. Era de gigantes proporciones. Todo en esa sala era enorme. El techo estaba a unos cuatro metros de altura y todos los muebles llegaban hasta esa altura. Abrió el precioso armario y para su sorpresa , halló peluches que eran tan grandes como ella. Tras achuchar algunos, se percató de que entre todos esos peluches, había una muñeca de porcelana. Era tan real, parecía sumerja en un largo sueño, lleno de llantos, dolor, amor. Decidida, aunque con algo de miedo se dirigió a acariciarle la cara. Ésta se despertó.
Seleniere asustada, retrocedió. La muñeca dijo- ¡ HOLA ! ¿ Qué tal estáis mi señora ? - mientras se lanzaba contra la chica para darle un abrazo. Se lo dio con tanta fuerza que acabaron ambas en el suelo en una postura un tanto erótica. Seleniere muy asustada, no sabía bien que demonios hacer. La muñeca se aferró con más fuerza a ella. Finalmente, ésta la soltó y se presentó.- Mi nombre es Rothim y mientras sobrevivas, seré la encargada de cuidar tu habitación y de traerte comida. Siempre y cuando estés dentro del palacio, claro está . Me alegro de que me hallan elegido a mí para volver a despertar...Tengo cosas pendientes, ese maldito me las va a pagar.- Decía mientras ayudaba a incorporarse a Seleniere. -Bueno, me voy a preparar el desayuno. Señorita, deberéis ir directamente al comedor, allí le espero junto al resto.- Dijo y se marchó por la hermosa puerta que reinaba el habitáculo.
Seleniere estaba tan contenta, era como un sueño. Sin preocupaciones, sin dolor, sin miedo, sin...oscuridad. Al fin podría ser feliz. Adiós sufrimientos, adiós momentos sufridos, hola ¿nuevos por sufrir ?.
Muy contenta empezó a tararear sin preocupación alguna una canción infantil que trataba sobre unos amantes que se daban a la la fuga, alejando sus vidas del camino del sufrimiento para ir a un lugar mejor, para volver al paraíso.
Salió por la gran puerta. Fuera estaba todo un pelín más oscuro, pero que más daba, se veía perfectamente.
Se dirigía hacia donde pensaba que encontraría el comedor, pero de repente se paró en seco. Enfrente de donde estaba su habitación encontró otra puerta.
Con mucha curiosidad se acercó. Miró a ambos lado para asegurarse que nadie la veía y abrió la puerta. ¿ Qué hacéis allí mi señora ?- Preguntó Rothim que llevaba una bandeja con diversas tazas. Seleniere asustada dijo- ¿Yo?, Nada...-Ya veo- contestó la muñeca. No deberíais entrar allí, debéis bajar a desayunar. Espero que aparezcáis pronto. No creo que le haga ilusión llegar tarde el primer día. Acompañarme, yo os llev...-Sonó una campana.- Me tengo que ir, os espero pronto.
Cuando la muñeca se marchó, la niña aprovechó para abrir la puerta otra vez.
Dentro estaba oscuro. Un extraño olor a frambuesa parecía estar disperso en la sala. No se veía nada. Las cortinas eran de terciopelo color lila oscuro , impidiendo que pasase la luz del día. Se acercó lentamente hasta una de las cortinas. La corrió y descubrió una cama en medio de la habitación. También emulaba una rosa, como la de su habitación, pero esta era mucho más oscura. Parecía casi negra. Había alguien allí. Se acercó con una mezcla de miedo y curiosidad. Típica de cuando éramos niños y soñábamos con cuentos de hadas y príncipes. Entonces desconocíamos la crueldad del ser humano y soñábamos con ser mayores para poder ser tan buenos como nuestros papás. Soñábamos con poder ser mayores para poder sufrir, para poder herir, para poder matar, para ser humanos. Pecadores desde pequeños, el ser humano es destructivo. El que allí descansaba parecía maravillosamente inhumano...

PD: gracias por vuestra paciencia. Espero no haberos aburrido demasiado. PORfavor postear >.<

http://i259.photobucket.com/albums/hh310/Ningyonohanami/Promocion/firmajpgmejoraun.jpg
 Nina Tsukiko
 Posts : 462
 lolita-sama
 Nina Tsukiko
  Posted 28/12/2007 03:07:34 PM
Send a private message to Nina Tsukiko
Me encantan estas historias tan oníricas! También me gusta tu forma de relatar las cosas, espero que continues escribiendo más.

"Eres tan dulce y bonita princesita que al entrar a un castillo lo dejaste encantado."

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