En este poema, Carroll recuerda la tarde veraniega del 4 de julio de 1862 en que llevó a las 3 hermanas Liddell de paseo, remando por el Támesis.
"Prima" es la mayor de las hermanas Liddell, Lorina Charlotte, entonces de trece años de edad; "Secunda" es la misma Alicia, de diez años de edad, y la mas joven, Edith, de oho, es "Tertia"
~Surcando la tarde dorada~
Surcando la tarde dorada,
nos lleva, ociosos, el agua,
pues son bracitos menudos
los que empuñan los remos
pretendiendo en vano con sus manecitas
guiar nuestro curso errante.
¡Ah!¡Qué crueles las tres!
Sin reparar en el bálsamo de aquel dia
ni en el ensueño de aquella hora
¡exigen un cuento de una voz sin aliento
que ni una pluma puede soplar!
Pero ¿qué podria voz tan débil
contra el porfiar de esas tres?
Prima, imperiosa, fulmina su edicto:
¡que empiece el cuento!
Secunda, con tono más amable, desea
que no sean tonteriías.
Mientras que Tertia interrumpe el cuento
no más de una vez por minuto.
Impuesto, al fin, el silencio
la imaginación las lleva
en ois de esa niña soñadora
por un nuevo mundo de raras maravillas
en el que los pajaros y las bestias recobran el habla
¡y casi creer estar allí de veras!
Y cada vez qye ese desgraciado intentaba,
agotar ya la fuente de su invención,
aplazar la narración hasta el siguiente día:
El resto será para la proxima vez...
¡Ya es la próxima vez!a coro las tres.
Así fue surgindo el País de las Maravillas
poco a poco; y una a una
el cincelado de sus extrañas peripecias...
Y ahora que el relato toca a su fin,
también el timón nos guía de vuelta al hogar;
alegre tripucalión, bajo el sol que se pone.
¡Alicia! Recibe este cuento infantil
y deposítalo con mano amable
allí donde descansen los sueños de la niñez
entrelazados en mística guirnalda de la Memoria
como las flores ya marchitas
ofrenda de un peregrino
que las recogiera en una lejana tierra.
--Last edited by Sachi on 2006-12-05 20:23:00 --