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forum Forum index forumLos siglos deliciosos forumPersonajes historicos relacionados con el lolita o su filosofia!^^

Author : Topic: Personajes historicos relacionados con el lolita o su filosofia!^^  Bottom
 .petite.mademoiselle.
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 lolita-chan
 .petite.mademoiselle.
  Posted 01/05/2008 04:33:04 PM
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Luid II de Baviera

Cuando el psiquiatra Bernhard von Gudden y su real paciente no volvieron a las ocho de su paseo vespertino, el doctor Muller, asistente de Gudden, se sintió alarmado. Había sugerido que los dos fueran acompañados por ordenanzas, tal como lo habían hecho en el paseo matutino, pero Gudden lo rehusó. El rey se estaba comportando de manera racional, casi normal. A excepción de sus incesantes preguntas, no daba ningún problema al psiquiatra. "Es como un niño", observó Gudden. El cielo estaba nublado y comenzó a Ilover, produciendo un prematuro ocaso en la larga tarde de verano. El doctor Müller envió a un policía, luego a dos más, para que buscaran a los dos extraviados a la orilla del lago Starnberg, hacia donde se dirigieron. Al oscurecer, la preocupación se convirtió en pánico y se movilizó a todo el personal del castillo Berg para rastrear el terreno con antorchas. Müller envió un telegrama a la corte de Munich anunciando la desaparición del rey y de su psiquiatra. Hacia las 10 de la noche se anunciaron a gritos los primeros hallazgos: dos sombrillas en una banca y el sombrero del rey. En la orilla del lago flotaban objetos oscuros, que resultaron ser el saco y el abrigo del rey. Remando lago adentro, los hombres encargados de la búsqueda hallaron los cuerpos del doctor Gudden y del rey Luis II, que flotaban a escasos 20 metros de la orilla. El reloj del rey se había detenido a las 18:54 de ese día domingo, 13 de junio de 1886. Cuando los dos cuerpos fueron examinados, se observó que el rostro del doctor Gudden estaba rasguñado y que tenía un raspón en una ceja, seguramente como resultado de un puñetazo. Las marcas en su cuello sugerían un intento de estrangulamiento. El cuerpo del rey no presentaba heridas. ¿Acaso Luis intentó escapar y mató al doctor Gudden cuando éste intentó detenerlo? ¿Es que el rey ahogó al doctor y luego se suicidó sumergiéndose? ¿El rey mató al doctor Gudden y sufrió luego un infarto? De cualquier forma que se le viera, era un trágico final para una vida que 41 años antes se había iniciado con tan buenos auspicios.

Se corona al encantador príncipe

El 25 de agosto de 1845, campanadas y cañonazos en Munich anunciaron el nacimiento del hijo del príncipe Maximiliano de Baviera y su esposa María. El niño fue bautizado Otto, después Luis, como su abuelo el rey Luis I. Tres años después el rey fue forzado a abdicar luego del escándalo producido por su relación con la bailarina Lola Montes. Maximiliano subió al trono y el joven Luis se hizo príncipe heredero. Al mes siguiente nació su hermano menor Otto. A la usanza de entonces, los dos príncipes fueron sujetos a una estricta disciplina y a una rigurosa educación privada. Pero las lecciones aburrían a Luis, excepto las historias que le contaba su institutriz francesa sobre el rey Luis XIV y su majestuoso palacio de Versalles. Pasó sus días más felices en Hohenschwangau, un castillo sobre un lago de los Alpes bávaros, 90 km al sureste de Munich. Luis, que leía leyendas germánicas, paseaba por los densos bosques y soñaba despierto, concibió la misión de su vida: construir palacios que rivalizaran con Versalles. Un boceto que hizo a los 14 años muestra un castillo almenado sobre un lago, con un cisne casi del tamaño del edificio. El 10 de marzo de 1864, poco antes de cumplir 19 años, Luis se coronó luego de la prematura muerte de su padre. "Max murió demasiado pronto", escribió la reina María en su diario, quien sabía que su hijo no estaba listo para el trono. Pero el encantador príncipe ya era rey para la gente que miró a Luis marchando en la procesión fúnebre de su padre. Alto, esbelto, de pelo oscuro y ondulado, de penetrantes ojos azules, caminaba erguido y con gracia casi femenina. No importó que pareciera orgulloso, casi arrogante. Los súbditos se enamoraron de su nuevo monarca. Las mujeres suspiraban a su paso y lanzaban flores a su carroza abierta. Se escribieron sonetos que se enviaron a la residencia real. ¿Quién sería la consorte de Luis? Su real deber era casarse y tener un heredero. Cuando eligió en 1867 a su bonita prima Sofía, el país parecía complacido. Al posar para los fotógrafos, Luis y Sofía hacían una guapa pareja. Pero la boda se pospuso de agosto a octubre y el rey rompió abruptamente el compromiso pocos días antes de la ceremonia. Luis confesó a un cortesano que prefería ahogarse en un lago alpino antes que contraer rnatrirnonio.

De la noche a la mañana

Luis nunca hizo un secreto de su desdén por la vida cortesana de Munich, y con los años pasó más y más tiempo en sus castillos montañeses. En las cenas, prefería la compañía de los bustos de Luis XVI y María Antonieta, decapitados en la Revolución Francesa. A diferencia de los huéspedes humanos, explicaba el rey, las estatuas asistían sólo cuando se les invitaba y se les podía retirar a voluntad. Cambiando la noche por el día, Luis dormía del mediodía a la medianoche y luego paseaba en solitario por las nieves alpinas en un ornado trineo tirado por cuatro caballos blancos. En el teatro de la corte se montaban elaboradas producciones teatrales donde el rey era el único asistente. Luego del breve romance con Sofía, Luis prefirió la compañía de jóvenes y apuestos oficiales y actores. Publicados póstumamente, los diarios del rey -escritos en una mezcla de alemán, francés y latín- revelan la agonía de sus infructuosos intentos por reprimir su homosexualidad. La mayoría de sus relaciones fueron transitorias, pero la que tuvo con Richard Hornig, su camarero en jefe, duró casi 20 años. Se supone que Luis dijo que la boda de Hornig le fue más difícil de tolerar que la guerra francoprusiana. En julio de 1870, Francia declaró la guerra a Prusia, para ser rápidamente derrotada por una alianza de los estados germanos, incluyendo a Baviera. Bismarck, el canciller prusiano, prevaleció sobre Luis para formar un imperio germano dirigido por el rey Guillermo I de Prusia. Aunque se le permitió mantener un ejército y servicio diplomático separados, además de tener correo y moneda propios, el reino de Baviera de Luis fue absorbido por el imperio germano, proclamado al año siguiente en el ostentoso Salón de los Espejos en Versalles.

Manía de construcción

Con la independencia de Baviera muy limitada, Luis tuvo menos trabajo como monarca, lo que no le molestó en absoluto. En el verano de 1867 viajó de incógnito a Francia, y al ver por fin Versalles, resolvió construir en su propio país lugares tan majestuosos como éste. Inició Neuschwanstein en 1869, Linderhof en 1870 y Herrenchiemsee en 1878. Sólo se concluyó Linderhof durante la corta vida del rey. Estos castillos de cuentos de hadas han sido descritos como vulgares, artificiales, exóticos y como un desorden de estilos arquitectónicos. Para el rey, eran lugares donde podía olvidar que era rey. Quizá Neuschwanstein representa mejor la propensión de Luis por lo ostentoso. Construido sobre un elevado risco, domina deliberadamente a Hohenschwangau, el palacio de su padre. En una carta a Richard Wagner, escribió que el palacio era una réplica de los castillos medievales, escenarios de las óperas del compositor tan admirado por él. Tenía un auditorio de dos pisos al estilo de las basílicas bizantinas, aunque había un trono en el lugar donde debía erguirse un altar. También tenía una galería de trovadores y, en el cuarto piso, una gruta artificial con una cascada y una luna interior. Confió a Wagner que NeuschWanstein era un predestinado lugar donde "los dioses furiosos se vengarían y morarían con nosotros en la escarpada cima, abanicados por brisas celestiales". El segundo castillo del rey, Linderhof, pasó de ser una extensión de una sola recámara a una sencilla cabaña de cacería en un valle 25 km al oeste de Neuschwanstein. Pero Luis se obsesionó con la idea de recrear en Baviera una réplica del Gran Trianon, el elegante pabellón real que se yergue entre jardines como un satélite de Versalles. "!Oh! Es esencial crear estos paraísos -escribió a un amigo-; tales santuarios poéticos donde se pueda olvidar la horrenda era en que vivimos." Un compacto edificio de piedra blanca, Linderhof, fue adornado en la fachada y en la línea del techo con estatuas puestas en nichos. Si el exterior parece demasiado adornado, un crítico escribió que "en comparación con el interior, es un modelo de sobriedad". Las habitaciones de Linderhof están tachonadas de oro, espejos, porcelana y gemas semipreciosas. Luis erigió una gruta artificial en el jardín, a la que se entraba por una puerta oculta y en la que había un lago portentoso con un bote en el que un sirviente remaba para el rey. El proyecto definitivo de Luis (los escépticos lo llamarían insensato) fue Herrenchiemsee, construido en una isla del mayor lago de Baviera, el Chiemsee, 70 km al oeste de Munich. Aquí Luis quiso concretar su fantasía de duplicar la magnificencia del Versalles de Luis XIV, incluyendo su famoso Salón de los Espejos. Inconcluso a la muerte de Luis, Herrenchiemsee costó 16 millones de marcos, mucho más que Neuschwanstein y Linderhof juntos. El rey pasó exactamente 10 noches ahí, en el otoño de 1885.

Desesperado por dinero

El rey apareció en público por última vez en Munich en agosto de 1875. Requerido a visitar la capital en 1880 para el 700 aniversario del reinado de su familia sobre Baviera, exclamó: "!No! !No! !Ya no saldré más de mi caparazón! !Nunca más!" Para sus devotos súbditos, se convirtió en un misterio. Para sus ministros, se hizo una preocupación. Construidos sin buen gusto, los palacios también fueron construidos sin limitaciones financieras. Aunque el rey recibía una pensión anual de 4.5 millones de marcos, en la primavera de 1884 ya debía 7.5 millones al tesoro real; al año siguiente, la deuda ascendía a 14 millones de marcos. Cuando el ministro de Finanzas pidió al rey ejercer con moderación, Luis rechazó la sugerencia y pidió un préstamo de 20 millones. Neuschwanstein y Herrenchiemsee estaban aún sin terminar y ya tenía en mente construir uno o dos castillos más. Rechazado por su propio gobierno, Luis se dirigió a los otros monarcas europeos y pidió préstamos de los Rothschild y los Orleáns, que aunque ya no reinaban sobre Francia, aún eran muy pudientes. Ofreció en garantía las propiedades de su familia en Baviera. Llegó a sugerir que se contrataran ladrones para asaltar los bancos de Frankfurt, Berlín y París, e incluso amenazó con exhumar el cuerpo de su padre para abofetearlo, quizá por no haberle proporcionado una fortuna adecuada.

Un monarca enloquecido

Además de su manía de construir, Luis comenzó a mostrar otros síntomas de inestabilidad todavía más alarmantes. Momentos de animada tranquilidad eran seguidos de furias incontrolables. Si se sentía ofendido por algún cortesano, lo hacía azotar, torturar, encarcelar, exiliar a América e incluso decapitar, pero no parecía molesto si la sentencia no se Ilevaba a efecto. Si perdía los estribos y golpeaba a algún sirviente, el rey trataba de enmendarse haciéndole costosos regalos o dándole dinero. Engordó y se vestía con desaliño, aunque intentaba recuperar su apostura contratando a peinadores que le ondularan el cabello. Nadie podía acercarse a él a una distancia menor a 30 cm o mirar su comida. Se instalo un montaplatos en su habitación para que el rey no tuviera que ver a nadie. Finalmente, comenzó a gritar órdenes tras las puertas cerradas y se comunicó con sus ministros -a quienes se refería como chusma, vagos y canallas- solamente por escrito. Los documentos oficiales quedaban sin firmar o se extraviaban. A pesar de todo, en un memento de lucidez, el rey se autoevaluó confesando: "Por nada del mundo sería yo mi propio ministro de Gabinete." Los paseos nocturnos con los sirvientes a menudo terminaban en días de campo, aun si el suelo estaba nevado, y organizaba juegos infantiles hasta el amanecer. Si el clima interrumpía sus excursiones nocturnas, imponía su presencia y la de su comitiva a azorados campesinos. Al entrar o salir de Linderhof, Luis abrazaba grotesca y apasionadamente un pilar. En sus paseos, hacía una caravana a un árbol o saludaba cortésmente a una cerca. Había voces que sólo él oía y conversaba animadamente consigo mismo ante el asombro de sus sirvientes.

Conspiración para reemplazar a Luis

A principios de 1886 ya era claro que había que hacer algo con el monarca enloquecido. Sin embargo, había un serio problema con la sucesión. Durante la guerra francoprusiana, el príncipe Otto comenzó a mostrar síntomas de locura. "Se comporta como un loco -escribió Luis acerca de su hermano menor-; hace horribles muecas, ladra como un perro y a veces dice las cosas más indecentes. Luego se comporta con toda normalidad durante un rato." En 1875 Otto fue encerrado como loco incurable. Pero los ministros decidieron hacer de Otto un rey puramente nominal. El verdadero poder lo detentaría un regente, el príncipe Luitpold, de 65 años, tío del rey. Pero tendrían que deshacerse de Luis. Acudieron al eminente psiquiatra, doctor Gudden, y lo persuadieron de realizar lo que éste llamó "la dolorosa tarea" de dictaminar como loco al rey de Baviera. Luego de reunir evidencia de miembros antiguos y actuales de la servidumbre real, el doctor Gudden redactó un largo informe el 8 de junio de 1886: "Su Majestad está en una fase avanzada de desorden mental", concluyó el doctor Gudden. Su enfermedad "es incurable y con toda certeza sus facultades mentales se deteriorarán aún más" Como su condición duraría por el resto de su vida, "Su Majestad debe ser considerado como incapaz de ejercer el gobierno". Gudden nunca examinó personalmente al rey, conformándose con reunir testimonios de terceros. Se ignoraron los testimonios positivos: algunos sirvientes atestiguaron sus gentilezas. Para los campesinos era una figura querida aunque un tanto extraña. Un cortesano escribió con tristeza que había dos almas en el corazón de Luis, "la de un tirano y la de un niño". Cuando se mostró una copia del severo informe de Gudden al canciller Bismarck, éste lo descartó como "husmeo en los basureros del rey".

Un absurdo arresto

A la medianoche del 9 de junio, una comisión dirigida por el ministro del Exterior, barón Von Crailsheim, llegó al castillo Hohenschwangau para informar a Luis de su deposición. Al enterarse de que el rey estaba en el cercano palacio Neuschwanstein, los comisionados decidieron postergar su desagradable tarea para la mañana siguiente. Así que gozaron de una cena de siete platillos, digerida con ayuda de 45 litros de cerveza y 10 botellas de champaña. A las tres de la madrugada, el barón Crailsheim despertó a los comisionados: un cochero de nombre Osterholzer había escapado del castillo y se pensaba que iba hacia Neuschwanstein para prevenir a Luis de su inminente arresto. Los comisionados se dirigieron a la guarida del rey por un sinuoso camino, bajo la lluvia y a oscuras, para finalmente toparse con una guardia que les prohibió la entrada. Cuando apareció un grupo de campesinos leales a Luis y comenzó a amenazar a los comisionados, éstos decidieron replegarse a Hohenschwangau. No bien llegaron los comisionados a lo que consideraban la seguridad del palacio, fueron arrestados y forzados a recorrer a pie el camino a Neuschwanstein, donde fueron encerrados en habitaciones individuales. Se les dijo que el enfurecido rey había ordenado su ejecución. A mediodía, Luis pasó de la furia a la resignación y ordenó liberar a los comisionados, que se escabulleron a Munich. El rey pidió consejo a un cortesano leal, quien le propuso prudentemente aparecer en la capital y apelar al pueblo o cruzar la frontera y huir a Austria. En vez de esto, el rey pidió veneno y, cuando le fue negado, exigió la llave de la torre, aunque dijo que prefería morir ahogado, pues lo desfiguraría menos que una caída desde la torre. El atemorizado sirviente le dijo que había perdido la llave de la torre. Luis pidió entonces brandy y champana y procedió a emborracharse. Una segunda comisión, esta vez encabezada por el doctor Gudden, llegó a palacio en las primeras horas del 12 de junio. Con ayuda de un sirviente, se atrajo al rey a la escalera de la torre, donde fue aprehendido por ordenanzas del manicomio de Munich. "Su Majestad -dijo el doctor-, la misión que debo realizar esta vez es la más triste de mi vida." Por su condición mental, Luis sería Ilevado bajo custodia al castillo Berg y sustituido por el príncipe Luitpold. "¿Cómo puede dictaminarme loco sin examinarme antes?" preguntó el rey. El doctor Gudden replicó que el examen era completamente innecesario, con base en la enorme cantidad de evidencias que había recabado.

Fin del reino

A las cuatro de la mañana, el rey, mortalmente deprimido y pálido, se despidió de sus sirvientes leales en Neuschwanstein y entró a una carroza a la que se quitaron las manijas interiores. Ordenanzas del manicomio se sentaron de manera policiaca fuera del carro, adelante y atrás. Una carroza precedió y otra siguió al carruaje real durante las ocho horas que tomó el viaje al castillo Berg. El palacio a orillas del lago se convirtió en una prisión real: las ventanas de la habitación de Luis se cerraron con herrajes y se taladraron mirillas en las paredes. Luis lo tomó con serenidad y se retiró después de almorzar, pidiendo que se le despertara a medianoche. Su orden fue ignorada y el rey pareció irritado cuando despertó al amanecer. Aunque se le prohibió asistir a la misa dominical, el doctor Gudden aceptó acompañarlo a un paseo matinal: dos ordenanzas los siguieron. Tan complacido estaba Gudden con su paciente que prescindió de la vigilancia en la tarde. Fue un error fatal. Como no hubo testigos de la muerte de Luis y del doctor Gudden, nunca se sabrá la verdadera historia. Por lo menos uno de los biógrafos del rey concluyó que Luis mató al psiquiatra y luego se suicidó. Lejos de estar loco, el rey supo que el futuro no le deparaba más que desgracia y confinamiento. Uno de sus contemporáneos habría concordado con esto. Al oír de la muerte de su primo, la emperatriz Isabel de Austria comentó con tristeza: "El rey no estaba precisamente loco. No era más que un excéntrico que vivía en un mundo de sueños. Si lo hubiesen tratado con más suavidad, seguramente le habrían evitado un fin tan terrible."

FOTOS:

LUIS II, FUE UN GRAN "ARQUITECTO" SUS CASTILLOS SON MUNDIALMENTE FAMOSOS, Y NO ES PARA MENOS, MIREN POR EJEMPLO EL CASTILLO DE Neuschwanstein RECUERDA EL BELLO CASTILLO DE LA BELLA DURMIENTE DE WALT DISNEY:

http://www.avemundi.es/Imagenes/Neuschwanstein_WEB.jpg  Castillo Neuschwanstein


http://blogs.diariovasco.com/media/Castillo_Noche.jpg
Castillo Disney  

http://www.biografica.info/fotos/LUI3.png
Luis II de Baviera

http://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/thumb/7/72/Ludwig_II_of_Bavaria_-_Project_Gutenberg_eText_16431.jpg/180px-Ludwig_II_of_Bavaria_-_Project_Gutenberg_eText_16431.jpg
Luis II Baviera poco antes de morir  

--Last edited by .petite.mademoiselle. on 2008-05-02 11:42:58 --

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  Posted 01/05/2008 04:47:09 PM
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Catalina de Medicis

Nacida en Florencia el 13 de Abril de 1519, quedo huérfana desde la cuna, su madre Magdalena de la Tour d’ Auvergne murió a causa de fiebre puerperal a los pocos días del nacimiento de Catalina, y su padre Lorenzo de Urbino también murió unas semanas después a causa de una enfermedad que lo acosaba hacia tiempo.


Catalina fue criada por Lorenzo de Médicis (futuro papa), bajo estrictas normas, si hacia algo mal o alguna desobediencia era severamente castigada, cuando la niña contaba apenas seis años fue obligada a ver agonizar a sus perros (habían sido envenenados) como forma de castigo.

A los 14 años fue comprometida en matrimonio al hermano del delfín de Francia, Enrique de Valois el futuro Enrique II, (Enrique y su hermano mayor Francisco no habían tenido una vida muy agradable, ya que vivieron en España en calidad de rehenes, a causa de los conflictos que había entre su padre Francisco I y el rey Carlos de España)


Por el echo de ser italiana Catalina no era muy bien vista en la corte francesa, pero con inteligencia logró ganarse el favor del rey Francisco I.


En 1536 el delfín Francisco muere, a causa del efecto que le provocó beber agua luego de un partido de tenis, se pensó que había sido envenenado, y las sospechas recayeron en Catalina, ya que el agua le fue servida por un copero italiano, pero de que fuera o no Catalina eso quedó en el misterio. Luego Enrique paso a ser delfín de Francia y Catalina delfina y heredera al trono.

En 1547 luego de la muerte del rey Francisco Enrique sube al trono bajo el nombre de Enrique II y por lo tanto Catalina se convierte en reina de Francia. Ella y Enrique tuvieron 10 hijos entre ellos los reyes Francisco II, Carlos IX, su hijo favorito Enrique III, Isabel quien fue reina de España por su matrimonio con Felipe II, y también la bella Margarita de Valois, quien fue famosa en la historia como La reina Margot.

En el transcurso de su vida Catalina, tuvo que soportar el desprecio de su esposo, a quien ella tanto amaba, Enrique tenía una amante, Diana de Poiters, Catalina se torturaba aún más haciendo poner tubos entre sus aposentos y los de su marido para ver cuando éste estaba junto a Diana. Enrique siempre prefirió a Diana antes que a Catalina, y era Diana la que mandaba a Enrique que cumpliera con sus deberes conyugales. Eso provoco que Catalina respondiera con ira, se le han imputado varios crímenes, entre ellos la muerte de Juana de Navarra –madre de Enrique el prometido de Margarita- quien fue envenenada con unos guantes; y fue la verdadera organizadora de la masacre de la noche de San Bartolomé. Obligo a su hija Margarita a casarse con el rey de Navarra- futuro Enrique IV de Francia- en contra de su voluntad, y con eso atraer a los hugonotes –religión que profesaba Enrique- y hacerlos caer en la trampa, los católicos atacaron y asesinaron a todos los hugonotes que encontraron aquella noche en París. Luego de aquella masacre quiso envenenar a Enrique- Catalina tenía miedo que éste heredara el trono, porque se lo había dicho un profeta- para lograrlo llenó de veneno las páginas de un libro de cetrería, deporte que gustaba mucho a Enrique, y así mientras lo leyera se iría envenenando de a poco, pero el libro no lo leyó Enrique, sino que Carlos, el propio hijo de Catalina, a quien también le gustaba mucho aquel deporte, a pocos días del hecho Carlos falleció.

El trono quedó entonces en manos del hijo favorito de Catalina, Enrique, pero las cosas no fueron como Catalina se había imaginado y el hijo a quien ella dedicó tanto, no la consideró en su gobierno en lo más mínimo. Ambos fallecieron el año 1589.

Después de la muerte del último de los Valois, subió al trono de Francia, Enrique de Navarra, bajo el nombre de Enrique IV, para eso tubo que abjurar del protestantismo, de lo contrario lo ejecutarían, de ahí el refrán "París bien vale una misa" aunque se piensa que profesaba su religión en secreto.

Ese fue el fin de Catalina, pero para ser justos con ella debemos entender que se crió en un ambiente de crímenes y era difícil que reaccionara de otro modo.

http://www.ugr.es/~ajerez/proyecto/imagenes/historia18.jpg

Catalina de Medicis  

--Last edited by .petite.mademoiselle. on 2008-05-02 11:41:36 --

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  Posted 01/05/2008 04:53:03 PM
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Christine Daae o Christine Nilsson

Me encanta la vida de Nilsson, fue la verdadera Christine Daae de El Fantasma de la Opera que Gaston Leroux invento, aqui pongo su biografia:

Desde luego, si las dos mujeres fueron reales-Se desconoce si Daae existio- Pero pensando por un momento, si hubiera sido real, seguramente hubiera sido su hermana gemela, son asombrosas las coincidencias y el parecido...

En esta seccion daremos a conocer varios detalles y sucesos que ponen en duda que el mito de El Fantasma de la Opera sea solo una mera invencion.

* Comencemos por Christine Daae.
Tras estudios realizados y numerosas investigaciones en la Biblioteca Nacional
de la Opera, se ha encontrado a una soprano que encaja con las mismas caracteristicas con que Leroux nos presenta a la protagonista.
Esta joven se llamaba Christine Nilsson, y las semejanzas con Miss Daae son asombrosas:
Christine Daae nacio en Skotelof, Suiza. Nilsson lo hizo en Skatelov, Suiza.
Ambas viajaron con su padre por varias ciudades y paises cantando en ferias.
Ambas interpretaron papeles operisticos en la Opera Garnier tales como Ofelia
en Hamlet, Margarita en Fausto, Reina de la Noche en La Flauta Magica...
Ambas fueron protegidas por una institutriz llamada Valerius...y por ultimo, ambas se casaron con un vizconde.
Demasiadas coincidencias...

* En la obra de Leroux, la lampara del salon de actos es arrojada contra el publico...este extraño suceso acontecio en verdad en la Opera Garnier en Mayo de 1896, matando a una portera, como Leroux bien comenta...este desastre fue anunciado en todos los periodicos de la epoca.

* Los laberintos no son una ficcion, como os pueden asegurar los trabajadores
de la Opera. A parte del hecho de que fue el mismo Napoleon III quien ordeno su construccion, son un elemento importante para la musicalidad operistica del edificio. El lago del quinto sotano es vital. La resonancia que las ondas acusticas producen, crean un sonido de mejor calidad.
Hace varios años, un investigador parapsicologo con una medium como acompañante, descendieron a los laberintos para colocar en ellos un magnetofon especial. Nunca han desvelado que fue exactamente lo que oyeron , pero los trabajadores de la Opera comentan que ninguno de los dos ha vuelto a pisar el edificio desde entonces.

* En el 2007, se abrira una capsula del tiempo enterrada durante la apertura del edificio.
Se dice que se encuentra en el lago subterraneo.
Tendremos que esperar hasta este año para poder desvelar muchas incognitas que aun quedan por resolver y que ni la propia Opera puede o quiere explicar.

http://www.ariannausa.com/about/daae/Image21.gif
http://www.geocities.com/elfantasmadelaopera2002/c-nilsson2.jpg
http://www.geocities.com/elfantasmadelaopera2002/c-nilsson.jpg

Madame Nilsson  

--Last edited by .petite.mademoiselle. on 2008-05-02 11:39:16 --

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  Posted 01/05/2008 08:02:35 PM
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H-21 o Mata Hari

Fue una mujer que con su seducción atrajo a más de un militar, por quienes sentía una profunda pasión, derivando luego en una espía que sacaba información que sólo ella se llevó a la tumba. Su mito nació cuando comenzó a contar historias fantásticas sobre su vida, como por ejemplo que era una princesa de Java trabajando como bailarina. Y así con la danza inició una carrera de amante-espía que la llevó a la muerte.

Seducir hasta morir


Margaretha Geertruida Zelle, más conocida como Mata Hari, nació en Leeuwarden (Países Bajos) el 7 de agosto de 1876. Su padre era un hombre de negocios holandés y su madre, de descendencia javanesa, murió siendo muy joven.

En 1895 respondió a un anuncio que solicitaba esposa, publicado por Rudolf John McLeod, un oficial holandés conocido por su alcoholismo y por frecuentar los burdeles de ámsterdam. Se casaron ese mismo año cuando ella tenía 19 años y su esposo 39. Se trasladaron, ya con su primera hija, hacia las Indias Orientales, lo que le permitió conocer ampliamente la cultura de ese continente.

Pero la relación con su marido se terminó después de perder a su segundo hijo, Norman, quien murió envenenado (aparentemente por una niñera desequilibrada de la que no se supo nada más). De vuelta a Europa y tras perder en Holanda el juicio sobre la custodia de su hija debido a su libertina vida en la isla (según había expuesto su marido), quiso ser en París modelo de modistos, pero no le fue bien. Tiempo después regresó a esta ciudad y, debido a sus rasgos exóticos y bellos, se hizo pasar por una supuesta princesa de Java trabajando como bailarina. Allí protagonizó espectáculos de danza donde alcanzaba la desnudez de a poco, pero nunca de su torso (según ella, su marido le había arrancado un pezón en un acto de ira).

En la capital francesa, se dice que su primer benefactor fue el Barón de Marguerie, quien la introdujo a la sociedad como una adolescente oriental. Fue aquí cuando nacieron sus fascinantes historias, y donde se empezó a llamar Mata-Hari, que quiere decir "Pupila de la Aurora". Bailó en los refugios de soldados y políticos de todo el mundo. Y era ella la que fomentaba su leyenda relatando su biografía de mil formas diferentes, hasta lograr que nadie supiera muy bien quién era.

Cuando estalló la Primera Guerra Mundial ella se encontraba en Berlín, siendo la amante del jefe de policía de la ciudad, y un poco más tarde de Kraemer, cónsul alemán en ámsterdam y jefe del espionaje de su país. éste último, pensó en ella para conseguir información de los militares franceses, obviamente a cambio de importantes sumas de dinero. Mata-Hari aceptó y se convirtió en la agente H-21. Pero como ella llevaba en su sangre la ambición, se convirtió en agente doble. Se ofreció en París al capitán Ladoux, quien estaba al frente del Servicio de Espionaje y Contraespionaje francés.

Los servicios secretos franceses e ingleses comenzaron a sospechar que Mata Hari trabajaba para Alemania. Hasta que mediante una misión, para ponerla a prueba, pudieron confirmar sus sospechas, descubriendo que la agente H 21 y Mata Hari eran una sola persona, siendo detenida por la policía francesa cuando regresó a París el 13 de febrero de 1917.

Mata Hari fue condenada a muerte, y su ejecución sucedió el 15 de octubre de 1917. Hay varias hipótesis de lo que ocurrió aquel día: una dice que ella estaba vestida de negro, con un sombrero de ala ancha y botas, y que momentos antes de que acabaran con su vida levantó un brazo para despedirse de los soldados que iban a matar. Otra afirma que no quiso usar venda y atadura, para mirar sin rencor a estos soldados, e incluso hay una que cuenta que sólo llevaba puesto un abrigo de piel, del cual se despojó para persuadir a sus ejecutantes. Lo cierto es que murió después de que 12 disparos atentaran contra su cuerpo.

http://www.digischool.nl/kleioscoop/mata%20hari.jpg    

--Last edited by .petite.mademoiselle. on 2008-05-02 11:48:58 --

 Hitomi
 Posts : 904
 Lolita VIP
 Hitomi
  Posted 01/05/2008 09:59:17 PM
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ostras! petite mademoiselle, me has matado!cuantas biografias has puesto??XDXD
jejej gracias por el gran aporte!
podrias poner el titulo de cada biografia con el nombre del personaje en negrita,majuscula o subrayado??^.^

 .petite.mademoiselle.
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 lolita-chan
 .petite.mademoiselle.
  Posted 02/05/2008 11:33:52 AM
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ok, No problem! ^_-  Hitomi

 .petite.mademoiselle.
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 lolita-chan
 .petite.mademoiselle.
  Posted 02/05/2008 11:52:20 AM
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Veronica Franco

Veronica Franco fue una de las cortesanas más noble y célebre del Renacimiento italiano, la época más caliente, carnal y esplendida para esta profesión. Nace en Venecia en el año 1546. Su padre, Francesco Franco, pertenecía a una familia de la clase de los "cittadini originari" (una especie de clase social entre la aristocracia y la plebe) y su madre, Paola Fracassa, también ella cortesana famosa, fue la que inició a su hija a su misma profesión. A los diecinueve años aparecen nombradas las dos en el clandestino Catalogo de tutte le principal et piú onorate cortigiane di Venetia, publicado probablemente en el año 1565, donde se indican el nombre, la dirección y la tarifa: "Veronica Franco, a Santa Maria Formosa, pieza so mare, scudi 2" y "Paula Franco, a Santa Maria Formosa, pieza lei medema, scudi 2"
A los dieciocho años ya estaba casada con el médico Paolo Panizza (matrimonio breve dentro del cual nace un primer hijo, sobre el cual ella misma declara en un testamento, antes del parto, la nula relación del futuro hijo con su marido). La poetisa supo consolidar muy pronto su fama de "cortesana honesta", de mujer bella, fascinante y capaz de expresar sus opiniones y sus intereses culturales dentro de la sociedad en la que vivía y en la que ejercía su profesión, la que nunca escondió ni negó practicar. Esta actitud es la que da origen a que esta particular escritora sea un "caso" literario. Llevar una vida "honrada" y una condición de cortesana "honesta" y respetable es la que le abre las puertas ante el mundo de las letras y de la poesía. A lo largo de su vida cultiva grandes amistades que le proporcionan riqueza y protección. Preferiblemente sus amantes eran elegidos en base a su clase social, dinero, educación y sobre todo cultura, de la que ella se aprovechaba cuanto podía. Una de las amistades más importantes y determinantes en la vida de la poetisa fue la que mantuvo durante años con Domenico Venier, famoso petrarquista que fue su protector y gracias al cual sus Rime vieron la luz contribuyendo de forma decisiva a la fama literaria de Veronica. Uno de los sobrinos de éste, Marco Venier, poeta y hombre político influyente en Venecia, fue, entre otras cosas, su amante preferido, y otro sobrino del mismo, Maffio Venier, fue su mayor enemigo.
La fama de Veronica como cortesana y como mujer de gran cultura, llega también al extranjero y el momento más importante es en Julio de 1574, cuando el joven Enrique III de Valois visita Venecia y pide pasar una noche de amor con ella.
Su casa, en S. Maria Formosa, empezó a ser un punto de encuentro de músicos, pintores y nobles, a menudo se hacían conciertos de música, debates de filosofía y lecturas de poesías.
Es posible que un año más tarde, Veronica publicase una antología colectiva de versos para conmemorar la figura del conde Estor Martinengo, joven vástago de la familia patricia de Brescia muerto prematuramente. El título de la antología era Rime di diversi eccellentissimi auttori nela morte dell´llustre Sign. Estor Martinengo, Conte di Malpaga, donde estaban recogidos nueve de sus sonetos.
En el mismo período, Veronica tuvo que defenderse de unas vulgares acusaciones hechas por Maffio Venier, sobrino del célebre Domenico, quien, por envidia y por celos literarios, había escrito contra ella y en dialecto veneciano dos capítulos titulados "Franca, credème per San Maffio" y "An fia comodo? A che muodo zioghèmo?" y el soneto caudato "Veronica, ver unica puttana". Fueron crudas y violentas invenciones, a las que Veronica respondió con el capítulo D´ardito cavalier non è prodezza.
En Octubre de ese mismo año fue acusada por Ridolfo Vannitelli y obligada a presentarse ante el Tribunal de la Santa Inquisición con una acusación de brujería. Vannitelli sostenía que Veronica realizase hechizos de magia para atraer hacia ella a sus clientes y enamorarlos. El 8 de octubre de 1580 se celebra el juicio y Veronica queda libre de todos los cargos.
Se difunde la noticia de que a la edad de cuarenta años Veronica había querido cambiar de vida y se había retirado a un convento, además con la ayuda de algunos aristócratas habría fundado en los Carmini, la "Casa del Soccorso" para acoger las cortesanas que quisiesen "cambiar de vida" y poder salir de allí monjas, mujeres casaderas u óptimas trabajadoras. La realidad es que, pasando por alto el arrepentimiento religioso, su retiro de la profesión parece solamente una hipótesis sin certificar.

En los últimos años de su vida, es posible que hubiera trabajado en un poema épico, aunque de él no se encuentra ningún documento, y que hubiera escrito un soneto, publicado póstumo, elogiando la tragedia de Semiramis de Muzio Manfredi.
Fue madre de seis hijos, de los cuales sólo se conoce la paternidad de dos de ellos. El 22 de Julio de 1591, a la edad de cuarenta y cinco años, después de veinte días de intensa fiebre, Veronica Franco muere en Venecia.

Sus obras

Veronica publica las Terze rime en 1575, en una rara y única edición "elegante in formato di quarto e con bei caratteri corsivi". En sus versos muestra un sentimiento sexual y jocoso de la vida y no duda en recordar a sus amantes los calurosos abrazos y los tiernos momentos vividos juntos, con palabras de estilo clásico, humanístico o elegíaco.
Se puede destacar la originalidad expresiva con la que la poetisa se aleja del petrarquismo construido bajo los cánones de Bembo, de moda en el siglo XVI, para acercarse a los tercetos dantescos. Un experimento interesante realizado en la poesía lírica.
A la producción literaria de Veronica Franco hay que añadir el epistolario; cincuenta Lettere familiari a diversi della S. Veronica franca all´Illustrissimo e Reverendissimo Mons. Luigi d´Este Cardinale. De la dedicatoria, fechada el 2 de agosto de 1580, se deduce el año de la edición. En ninguna de las cartas encontramos la fecha a excepción de la carta a Enrique III y la carta a Tintoretto.
Son epístolas con un tono de enseñanza y/o de consejo, las más apreciadas, sin duda, parecen aquellas en las que Veronica se muestra sincera, reflexionando sobre ella misma y sobre su propio mundo interior. Demuestra haber intuido que el género epistolar le habría permitido, por sólidas convenciones literarias, ejercer la función de sabia distribuidora de consejos y de advertencias.
Con su epistolario la poetisa es consciente de hacer suyo un género casi exclusivamente masculino, para ganarse un espacio de emancipación, y aspira sobre todo a crear con los instrumentos de la retórica un autorretrato que sepa oportunamente valorar aquello que ya había propuesto en las Terze Rime, es decir, construir un modelo de mujer virtuosa que no puede y no quiere renunciar a los valores de la sabiduría, de la lealtad, de la cultura.
Obras


Terze Rime
Sonetti
Rime di diversi eccellentissimi auttori nela morte dell´Illustre Sign. Estor Martinengo, Conte di Malpaga
Lettere familiari a diversi della S. Veronica franca all´Illustrissimo e Reverendissimo Mons. Luigi d´Este Cardinale

Ediciones

Rime, Stefano Bianchi, Milano, Mursia (Letture della Civiltà Letteraria), 1995.
Lettere, Stefano Bianchi, Roma, Salerno Editrice («Minima», 61), 1998.
Lettere dall´unica edizione del MDLXXX, con introducción y nota iconográfica de Benedetto Croce, Napoli, Ricciardi, 1949
Bibliografía Crítica


Binni Walter, Gaspara Stampa in Critici e poeti dal Cinquecento al Novecento, Firenze La Nuova Italia, 1951.

Bonora Ettore, Il Classicismo dal Bembo al Guarini, in Storia della Letteratura Italiana, Garzanti, Milano 1966 vol. IV

Borzelli A., Per Veronica Franco, in Polemica di Napoli, a, I, n. 4

Diberti Leigh M., Veronica Franco. Donna, poetessa e cortigiana del Rinascimento, Ivrea Priuli e Verlucca, 1988.

Doglio M. L., Scrittura e "offizio di parole" nelle "Lettere familiari" di Veronica Franco, in Lettera e donna. Scrittura epistolare al femminile tra Quattro e Cinquecento, Roma, Bulzoni, 1993

Dolci G., Veronica Franco, in Letteratura italiana. I minori, Milano, Marzorati, 1961

Favretti E., Rime e lettere di Veronica Franco, in "Giornale Storico della Letteratura Italiana", vol. CLXIII fasc. 523, 1986

Frugoni A.G., I capitoli della cortigiana Veronica Franco, in "Belfagor", III, 1945 (o 1948) p. 44-59.

Graf Arturo, Una cortigiana tra mille: Veronica Franco, en Attraverso il Cinquecento, II ed., Torino, Loescher, 1888.

Milani M., L´"incanto" di Veronica Franco, in "Giornale Storico della Letteratura Italiana", vol. CCLXII, fasc. 518, 1985

Pancrazi Piero, Lettere di cortigiana onesta, in "Corriere della Sera", 2 ottobre 1949

Russo Luigi, Veronica Franco e la "corruttela" del ´500, in "Osservatore politico letterario", giugno 1958

Schiavon A., Per la biografia di Veronica Franco. Nuovi documenti, in "Atti dell´Istituto Veneto di Scienze, Lettere ed Arti", tomo CXXXVII (1978-79)

Scrivano R., La poetessa Veronica Franco, in Cultura e letteratura del Cinquecento, Roma, Edizioni dell´Ateneo, 1966

Tassini Giuseppe, Veronica Franco celebre poetessa e meretrice veneziana del secolo XVI, II ed., Venecia, M. Fontana 1888

Urgnani Elena, Veronica Franco: tracce di dantismi in una scrittura femminile, in "Canadian Journal of Italian Studies", LXIX (1992)
Enlaces de interés





http://www.liberliber.it/biblioteca/f/franco/index.htm

http://www.veniceguide.net/cortigiane.htm

http://www.club.it/autori/articoli/101-102/articolo.html

http://it.wikipedia.org/wiki/Veronica_Franco


Texto Representativo


Los siguientes versos son parte de la composición número XVI de las Rime que Veronica Franco escribe como respuesta al poeta Maffio Venier que escribe los versos ofensivos Veronica ver unica puttana.
Métrica: terceto dantesco.

[...]Ver unica e ´l restante mi chiamaste,
alludendo a Veronica mio nome,
ed al vostro discorso mi biasmaste;
ma al mio dizzionario io non so come
unica alcuna cosa propriamente
in mala parte ed in biasmar si nome.
Forse che si direbbe impropriamente,
ma l´anfibologia non quadra in cosa
qual mostrar voi volete espressamente.
Quella di cui la fama è gloriosa,
e che ´n bellezza od in valor eccelle,
senza par di gran lunga virtuosa,
unica a gran ragion vien che s´appelle;
e l´arte, a l´ironia non sottoposto,
scelto tra gli altri, un tal vocabol dièlle.
L´unico in lode e in pregio vien esposto
da chi s´intende; e chi parla altrimenti
dal senso del parlar sen va discosto.
Questo non è, signor, fallo d´accenti,
quello, in che s´inveisce, nominare
col titol de le cose piú eccellenti.

[...]

E se ben meretrice mi chiamate,
o volete inferir ch´io non vi sono,
o che ve n´èn tra tali di lodate.
Quanto le meretrici hanno di buono,
quanto di grazioso e di gentile,
esprime in me del parlar vostro il suono. [...]
Traducción Castellana


[...] Verdadera y única y el resto me llamasteis,
aludiendo a mi nombre Veronica,
y en vuestro discurso me criticasteis;
pero en mi diccionario yo no sé cómo
única propiamente algo
en mala parte y en criticar se nombre.
Quizás se diría impropiamente,
pero la anfibología no cuadra en qué
vos mostrar queréis expresamente.
Aquella de la cual la fama es gloriosa,
y que en belleza o en valor destaca,
sin igual con mucho virtuosa,
única con gran razón conviene que se llame,
y el arte, a la ironía no sometido,
elegido entre los otros, un tal vocablo le dio.
El único en elogio y en valor viene expuesto
por quien entiende; y quien habla de otro modo
del sentido del hablar se va distante.
Esto no es, señor, error de tono,
el nombrar aquello contra lo que se blasfema
con el título de las cosas más excelentes.

[...]

Y bien si meretriz me llamáis,
o queréis deducir que yo no soy una de ellas,
o que entre tales hay algunas elogiadas.
Cuanto las meretrices tienen de bueno,
cuanto de agradable y de amable,
expresa en mi de vuestro hablar el tono. [...]

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  Posted 02/05/2008 12:00:25 AM
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Matoaka o Pocahontas

Nacida Matoaka, llamada Pocahontas y cristianizada Rebeca. Tres nombres -el algonquin, el apodo familiar y el adquirido en el bautismo- para una mujer que simbolizó una unión pacífica entre los dos continentes.

Pocahontas (Virginia, 1595-Gravesend, 1617) es una heroína que sigue creando adictos. Entre ellos, los ejecutivos de la Factoría Disney, que la han elegido el primer personaje real para su película 33 de animación. La vida de la verdadera Pocahontas guarda enormes paralelismos con la de la princesa azteca Malinche, nacida Malintzin un siglo antes que Matoaka.

Ella también fue hija de un poderoso cacique, conocida bajo tres nombres, amante de Hernán Cortés, al que salvó de la muerte en una emboscada, sirvió de intérprete, dio un hijo, para convertirse al cristianismo con el nombre de Marina, y casando con un caballero, Juan de Jaramillo, que la trajo a España.

Paso a paso, la peripecia de Pocahontas -sus amores con el inglés John Smith al que salvó la vida, su embajada entre indios e ingleses, su conversión, matrimonio, maternidad y muerte lejos de su amada tierra-, podría solaparse con la de Malinche.

Matoaka (en lengua algonquin: Pluma de Nieve) nació en el otoño de 1595 hija del temido cacique Powhatan, conocido como el Emperador de los Siete Reinos. La niña no conoció a su madre, ya que ésta fue regalada, nada más dar a luz, a otro cacique. Matoaka, a quien su padre llamaba Pocahontas (Pequeña Traviesa), pronto destacó por su viveza, voluntad e ingenio.

Entrenada en la caza de ciervos y en ofrendas sangrientas de prisioneros y niños al dios-demonio Okeus, con su cuchillo de pedernal en la cintura, la niña, de doce años, se aprestaba para suceder a su padre mientras se dedicaba a la recaudación de impuestos como futura «weroansqua» (mujer cacique) y era casada con el guerrero Kocum.

Powhatan ejercía su autoridad como soberano absoluto. Gobernaba férreamente sus tierras de Werowocomoco, de otros cinco territorios heredados y los 18 conquistados a orillas de los ríos Appomatox, Chickahomini, Mattaponi y Rappahannock.

En la primavera de 1607 arribaron a las costas de Virginia los mercantes «Susan Constant», «Discovery» y «Godspeed», con Edward Wingfield al mando de los expedicionarios de la Compañía de Virginia, con la intención de comerciar con los nativos.

Entre ellos, un cuarentón pelirrojo, John Smith, labriego devenido en soldado de fortuna, con años de cautiverio en Turquía, guerras en Francia y Hungría, famoso por su arrojo y su altanería. Smith llegó a las colonias en busca de fortuna, pero también, decidido a protegerlas, llegando a Presidente del Consejo de Jamestown. Los historiadores no se ponen de acuerdo si Pocahontas y Smith fueron amantes. Se sabe de la naturaleza fogosa de la joven, que simultaneó su matrimonio con la amistad con Smith, que arrastraba fama de magnífico amante.

Desde el principio, Powhatan se mostró hostil hacia los colonos que comenzaron a construir Jamestown. La princesa, que asombraba por la autoridad y porte regio pese a su corta edad, libró a los colonos de una muerte segura por hambre y a Smith de una ejecución crudelísima.

Captura de Smith

En diciembre de 1607, Smith fue capturado por el hermano de Powhatan. Conducido a presencia de éste, fue sentenciado a muerte por aplastamiento de cráneo. Cuando iba a ser ejecutado, la niña interpuso su cuerpo entre víctima y verdugos, logrando su perdón. Impresionado, Powhatan le adoptó como hijo, le bautizó Nantaquond y le concedió tierras.

Aunque Pocahontas salvó en más ocasiones a los colonos avisándoles de ataques indios, nada pudo hacer por Smith cuando fue herido en la explosión de un depósito de pólvora. Evacuado a Inglaterra en 1610, tardarían seis años en reencontrarse en Londres, donde ella fue aclamada y agasajada bajo su nueva identidad, lady Rebeca Rolfe.

La partida de Smith coincidió con el secuestro de Pocahontas por el capitán Samuel Argall, quien quería obligar a Powhatan a una nueva negociación. El secuestro devino en la occidentalización de la princesa, la adopción del inglés y los vestidos de tafetán, la conversión al cristianismo bajo la tutela del reverendo calvinista Alexander Whitaker y el matrimonio con un plantador de tabaco, John Rolfe, de 28 años, al que dio un hijo, Thomas.

Invitados por la Compañía de Virginia y recibidos por los reyes Jacobo y Ana, los Rolfe fueron la sensación del Londres de 1616. Durante un año acudieron a bailes a los palacios de Hampton Court y Windsor, al teatro Globe a ver a Ben Johnson y se entrevistaron con sir Walter Raleigh y otros políticos. Apodada por los londineneses La Bella Salvaje, fue retratada por el pintor de cámara Simon van der Passe en traje de corte. Muy pálida, quizá ya se encontraba enferma.

Porque cuando llegó la hora de embarcar para regresar, Pocahontas enfermó de viruela, muriendo el 21 de marzo de 1617, a los 21 años. Expiró en la ciudad portuaria de Gravesend, donde fue enterrada en la iglesia de San Jorge, entre notables locales y clérigos. Su hijo quedó en Inglaterra para ser educado por sir Lewis Stukley. Rolfe regresó a Virginia donde se casó con Jane Pierce, tuvo una hija, Elizabeth, muriendo en la masacre de 1622 a manos del hermano de Powhatan, Opechancanough.

Thomas Rolfe regresó a Virginia en 1635. Visitó a su tío, pero, como capitán de Fort James, defendió a los colonos contra el ataque de éste en 1644. Matrimonió con Jane Poythress, y su hija, Jane, se casó con el coronel Robert Bolling en 1675. Sus numerosos descendientes -los Randolph, Bolling y Blair- se enorgullecen hoy día de portar la sangre de Pocahontas.




Cuerpo de modelo

Neil Young se inspiró en la princesa para su alegato musical en defensa de los indios Marlon Brando, Pocanhontas and Me y el director Barry Sonnenfeld le dio ácidamente la vuelta al mito a favor de los pieles rojas en La familia Addams 2: la tradición continúa. La Factoría Disney ha preferido mostrar la leyenda antes que la realidad. Así, Pocahontas no es una niña, sino una curvilínea veinteañera, con una calavera deudora de la de Christy Turlington, el cuerpo de Naomi Campbell, las piernas y andares de Tina Turner y un busto que la convierte en la réplica india a la caucásica Herzigova, la modelo del «wonderbra». Pocahontas muestra el primer beso adulto y un final no feliz en un film Disney. En la película, que se estrena el 17 de noviembre en España, Pocahontas salva la vida a Smith y se despiden entre lágrimas.

http://cappyzeb.freeyellow.com/ancestors/pages/hiatt/jspoc/jsmith.jpe John Smith

http://www.gpschools.org/ci/images/John_Rolph_.GIF
John Rolfe

http://img.timeinc.net/time/daily/2007/0705/a_james_pocahontas_0507.jpg Pocahontas  

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Caballero de Eon

A principios del siglo XVIII, la sociedad secreta conocida como francmasonería (o masonería a secas) transitaba momentos de zozobra.

La Iglesia los perseguía, mientras que a las monarquías europeas no les causaba ninguna gracia tener en sus dominios a grupos —logias— de pensadores independientes que podían oponerse a sus férreos controles políticos, económicos y sociales.

Los antimasones encontraron, como es lógico, numerosos métodos para combatir y denostar a la fraternidad: desde acusarlos de herejía, como muchas veces había ocurrido en el pasado, hasta declararlos ilegales y obligarlos a efectuar sus reuniones en la clandestinidad.

Sin embargo, una de las formas favoritas fue siempre la burla y la mofa, ridiculizando a la organización y a sus miembros y volcando a la opinión pública en su contra.

Hay en la historia de la masonería muchos episodios jugosos plenos de mentiras, falsedades, ocultamientos, absurdos, codicia y enredos, pero uno en particular ha quedado en la historia como el más caótico, ridículo e increíble de todos: la sorprendente historia de un hombre que no estaba seguro ni siquiera... de su sexo.

Acompáñenos en este artículo a desenterrar la historia del chevalier D´Éon, el desconcertante masón indeciso.

La aldea borgoñona de Tonerre nunca ha sido populosa. Si actualmente tiene 6.000 habitantes —casi todos dedicados a su excelsa industria vitivinícola—, uno puede darse muy buena idea de la bucólica tranquilidad que reinaba allí en 1728. Una isla de paz en medio de un océano de caos: la Francia anterior a la Revolución.

Allí, en Tonerre, vino al mundo, el 5 de octubre de 1728, el pequeño Charles d´Éon. Su verdadero y trabajoso nombre era Charles-Geneviève-Louis-Auguste-André-Timothée Déon de Beaumont, pero todo el mundo lo conocía como monsieur D´Éon. Su familia no era cualquier familia de la aldea: su padre, Louis d´Éon de Beaumont, era un prominente jurisconsulto, mientras que su madre, Françoise de Chavanson, pertenecía a la más rancia nobleza.

Siguiendo la tradición familiar, el joven Charles fue enviado a estudiar en París, donde se graduó en 1749 y obtuvo luego un grado en derecho, siguiendo la tradición familiar. De inmediato obtuvo un puesto como secretario del Director de Hacienda y Censor Real. Pero su inteligencia y sus dotes diplomáticas hicieron que a los 27 años de edad se lo asignara al servicio exterior francés, recibiendo un cargo en la embajada de su país en San Petersburgo.

En aquellos tiempos, ingleses y franceses competían salvajemente por la amistad de los rusos: el zar podía ser un aliado invalorable que decidiera por sí mismo cualquier conflicto, ya fuera diplomático, político o militar. Y les estaba yendo mejor a los británicos. Su embajador, sir Charles Hanbury Williams, tenía muchos amigos en la corte de la emperatriz Isabel, y por medio de ellos había conseguido influir en el gobierno ruso para que apoyaran los intereses ingleses en todo el continente.

La capacidad de D´Éon le granjeó la confianza de sus superiores en la embajada, y pronto fue comisionado para una importante y peligrosa misión: espiar a Williams, robarle la documentación que pudiera, descubrir quiénes eran sus contactos en el entorno de la zarina y, en fin, intentar socavar su posición en Rusia para que Francia pudiese seducir a Rusia de una vez por todas.

Al principio, la labor de Charles fue competente y precisa. Todo hacía suponer que cumpliría su misión a la perfección. Mas, de pronto, los acontecimientos se precipitaron: los franceses e ingleses comenzaron a disputar por una posesión colonial que ambos ambicionaban. Se trataba del fértil valle del río Ohio (en los actuales Estados Unidos). Las tropas inglesas, al mando del más tarde "padre de la patria" norteamericano George Washington, intentaron ocupar la rivera del río, pero fueron derrotadas por las fuerzas francesas. La guerra comenzó de inmediato, y se extendió como un fuego por todo el mundo. Pronto alcanzó a Europa, y llegó a lucharse durante más de quince años en sitios tan dispares como las Guayanas, Canadá, los países escandinavos, las islas del Caribe, el Senegal africano y la India. Había estallado la sangrienta Guerra de los Siete Años, a la que Winston Churchill llamó "la verdadera Primera Guerra Mundial".

Al estallar las hostilidades en Europa, de inmediato Francia se alineó con sus aliados Rusia, España, Austria, Suecia y Sajonia. Los ingleses, por su parte, formaron en el bando opuesto junto a Prusia, Irlanda, tres principados alemanes (Hannover, Brunswick y Hesse), Portugal y las colonias norteamericanas.

Apenas comenzado el conflicto, Charles d´Éon solicitó se lo relevara de sus tareas diplomáticas para tomar parte activa en el conflicto. Se lo transfirió al ejército, donde recibió el mando de un regimiento de dragones del ejército galo, y fue destinado con sus hombres a Alemania, donde se enfrentó a las tropas de Federico el Grande para defender las regiones controladas por María Teresa de Austria. Su valentía fue tal que los recuentos de su coraje llegaron a oídos del mismísimo Federico.

En 1757, D´Éon debió conducir una parte del ejército austríaco en la Batalla de Praga, a la que el emperador enemigo llamó "la batalla más sangrienta de todos los tiempos". En esa oportunidad se enfrentaron 65.000 prusianos contra 62.000 austríacos, con 14.000 y 13.000 bajas respectivamente. La batalla concluyó con una grave derrota austríaca, cuyo ejército debió retirarse. Charles, herido honrosamente en acción y aún convaleciente, recibió la orden de llevar la noticia del desastre al gobierno de París, así que debió ponerse en marcha. Apurado, cayó de su caballo y se quebró una pierna, pero, con el miembro entablillado y todo, llegó a París un día y medio antes que los mensajeros austríacos que venían a alertar a su propio embajador.

Luego de mucha sangre y tribulación, ambos bandos decidieron comenzar a buscar una salida pacífica bajo la forma de unas conversaciones de paz. La delegación francesa no estaba encabezada nada más ni nada menos que por el caballero D´Éon.

Las opiniones inglesas estaban divididas a este respecto: mientras que los tories (conservadores) se sentían proclives a aceptar un tratado de paz, los whigs (demócratas liberales) deseaban continuar la guerra hasta expulsar definitivamente a los franceses de Estados Unidos, Canadá y la India y haber conquistado Francia y Austria. El motivo de esta disparidad de criterios era que los tories habían mantenido conversaciones secretas con los franceses y habían aceptado cuantiosos sobornos para actuar como quintacolumna que ayudara a poner fin a la guerra. D´Éon, habiendo averiguado estos hechos, se reunió secretamente con los conservadores y agregó al cohecho del gobierno el suyo propio, lo que determinó que los ingleses firmaran el Tratado de París que concluyó definitivamente el conflicto.

Terminada la guerra, Francia y Gran Bretaña recompusieron sus relaciones diplomáticas, y Charles —recién condecorado por Luis XV con la Orden Militar de San Luis, una de las más altas medallas al valor de su país— fue enviado a Londres como Primer Secretario de la embajada francesa. Se había convertido en un personaje celebrado e influyente, y es sabido que la envidia es peor que la tiña... Uno de los diplomáticos de carrera de la embajada francesa comenzó a cultivar una agria enemistad con Charles, y a partir de entonces no perdió oportunidad para perjudicarlo. Se trataba del conde de Guerchy, y su odio hizo tanto en contra de D´Éon que el militar tomó una decisión drástica: abandonar su puesto y la embajada. Pero, inteligente como era, se robó primero una larga y comprometedora serie de documentos de la caja fuerte de la sede diplomática. Entre ellos se contaban una pormenorizada lista de los diplomáticos ingleses a los que él y Luis XV habían sobornado y el plan completo de una invasión francesa a Inglaterra. Esta invasión iba a ejecutarse durante la guerra, pero el proyecto era tan pormenorizado y bien tramado que podía llegar a ejecutarse en cualquier momento desde entonces en adelante. Su valor de inteligencia, por lo tanto, era incalculable

Habiendo renunciado a su secretaría, pues, D´Éon se dedicó a llevar una respetable vida de caballero francés en Londres. Sabía que los documentos que había escondido garantizaban su vida, y que su futuro contemplaba un enorme bienestar gracias a las personas mencionados en ellos. Los tories involucrados comprarían a buen precio su silencio, y Luis XV pagaría más con tal de evitar el escandaloso incidente internacional que se produciría si se divulgaba que había sobornado a los negociadores de paz enemigos en medio de un sangriento enfrentamiento armado.

Dicho y hecho: los ingleses corruptos ofrecieron la friolera de 40.000 libras esterlinas por los papeles pero D´Éon, que aún no había recibido ninguna oferta de su rey y planeaba sacar una cifra muy superior, se negó a aceptar el trato.

El conde de Guerchy decidió pasar a la acción directa: envió un grupo de matones a casa de Charles para robar los documentos, pero los sicarios no fueron capaces de hallarlos. Desesperado, mandó otra partida para secuestrar a su compatriota, torturarlo y obligarlo a confesar dónde los había escondido, pero D´Éon previó su movimiento y escapó justo a tiempo.

Agotadas todas las instancias "amistosas", Charles comprendió que debía hacer público el asunto y presentó una demanda criminal contra Guerchy. Pero éste ostentaba inmunidad diplomática, la que fue aceptada por los jueces ingleses y el Gran Jurado de Middlesex y la querella no prosperó.

Todo parecía haber llegado a un punto muerto, aunque la parte más jugosa del relato está a punto de comenzar...

Corría ahora el año de 1764. D´Éon tenía 36 años de edad. Nadie sabe a ciencia cierta cómo se inició el rumor —es posible que el despechado Guerchy lo haya echado a rodar— pero, de buenas a primeras, en toda esquina, bar y baño público de Francia se escuchaba la misma frase dicha en voz baja entre risitas y murmullos: el chevalier d´Éon era en realidad una mujer disfrazada. Cinco años más tarde, el rumor no se murmuraba sino que se voceaba en toda Europa, y esto incluía, por supuesto, a Londres. Una vez más, D´Éon estaba en boca de todos, y no en los términos más elogiosos.

Así, pues, tomó una decisión heroica: ingresar en la masonería. En el Strand de Londres se encontraba la taberna Corona y Ancla, en la que se reunía la Logia de la Mortalidad, capítulo masónico de mucho prestigio y al que pertenecían los franceses que vivían en Londres; allí presentó el caballero su solicitud de ingreso. Fue aceptado de inmediato e iniciado como "hermano".

Pero en 1770 se discutía ya acerca de la condición de lesbiana travesti de nuestro héroe (¿nuestra heroína?). Nadie en Europa, desde Lisboa a Moscú, hablaba de otra cosa: D´Éon era una mujer que se excitaba —o excitaba a sus amantes femeninas— vistiéndose de varón, o una que estimulaba a los numerosos homosexuales ocultos para acostarse con ellos, haciéndolos fantasear que hacían el amor con otro hombre. Conductas similares no eran raras en la Europa de esos tiempos, y para comprobarlo no hay más que leer las obras del Marquén de Sade.

Algunos, empero, vieron en este asunto una oportunidad de hacer dinero, y comenzaron a apostar sobre el verdadero sexo de D´Éon. No se trataba de su sexualidad, sino de su sexo anatómico. ¿Era hombre o era mujer? Hagan sus apuesta, señoresssss... Arriesgar dinero sobre el tema se convirtió en una moda refinada, y, si bien había quien jugaba un penique o dos, los grandes capitalistas de juego aceptaron apuestas por 120.000 libras... o más. Si bien el juego legal estaba permitido, no era lícito el juego clandestino (como era el caso), por lo que las compañías de seguros decidieron morder su parte del pastel. Asociadas con los apostadores y los capitalistas de esta increíble ruleta, comenzaron a hacer pasar las apuestas como si fuesen contrataciones de pólizas. El éxito de la maniobra fue tal que se fundaron enormes compañías "de seguros" cuya única función era aceptar y administrar lo que se llamaban "Pólizas de seguro sobre el sexo de monsieur le chevalier o mademoiselle la chevalière —nótese la burlona ironía del encabezado, ´la señorita caballera´— D´Éon". Grandes fortunas cambiaron de mano al término del episodio.

La sociedad europea en general y las francesa e inglesa en particular estaban divididas, porque a pesar del aprente consenso sobre la naturaleza femenina de Charles, alguien tomaba las apuestas en contra: en efecto, había quien creía que los rumores no eran más que infundios.

Los que abogaban por la teoría masculina se basaban principalmente en dos argumentos: el primero era el innegable y fácilmente comprobable historial de heroísmo de D´Éon durante la Guerra de los Siete Años. A esto se podía oponer lo ya dicho sobre la Doncella de Orleáns y otras guerreras famosas de la historia. Pero el segundo razonamiento era más difícil de discutir: D´Éon era masón, y era un hecho comprobable desde tiempo inmemorial que los masones comprobaban el sexo de los aspirantes antes de aceptarlos, ya que en la fraternidad estaban prohibidas las mujeres.

La teoría contraria afirmaba que la conducta entera de D´Éon, valiente o no, francmasón o no, era atípica y antinatural: no se había casado, no se le conocían novias, amantes ni queridas, jamás había perseguido a las menores de edad, nunca había puesto los cuernos a nadie, y esto era horrible e inadmisible en un militar y caballero de aquellas épocas. El chevalier tenía que ser una mujer, o bien se trataba de un señor gravemente enfermo

La situación era problemática por lo siguiente: ¿cómo sabía el apostador si había perdido o ganado? ¿Cómo lo sabrían los capitalistas de juego? Como es obvio, sólo existía una manera, a saber: obligar a D´Éon a que se sometiese a un examen médico de sus genitales, para comprobar si se trataba de un hombre o de una mujer. El "pequeño detalle" que quedaba pendiente era convencer al susodicho de que aceptara esto.

Porque el chevalier no estaba dispuesto. No, de ninguna manera.

NO.

Primero probaron por las buenas. Los jugadores le ofrecieron dinero si exponía su entrepierna a la mirada de los médicos, veedores y jueces: 25.000 libras serían suyas si accedía. D´Éon se negó. Ante ello, decidieron secuestrarlo, maniatarlo y examinarlo por la fuerza. Alertado —una vez más— con anticipación, Charles escapó de su casa y desapareció de los lugares que solían frecuentar. Esta actitud encendió la mecha de una tercera teoría: el héroe de guerra no era ni una mujer ni un hombre a secas, sino un hombre inteligente y ambicioso que había echado a rodar los rumores sobre sí mismo. Por cierto que debía haber apostado en secreto por intermedio de testaferros por la masculinidad. Una vez convencida la sociedad de lo contrario, haría su espectacular reaparición, exhibiría sus atributos de hombre... y sería rico.

Convengamos en que este razonamiento era lógico e impecable. D´Éon no tenía más motivos para ocultarse que usted o yo. ¿Por qué no someterse a un breve examen y zanjar las dudas y discusiones? ¿Qué razones tendría para negarse? ¿O es que era, en verdad una mujer?

Luego de pasar varios meses escondidos, D´Éon hizo su aparición en Londres a fines de junio de 1771. Se presentó a la justicia y firmó en presencia del Lord Alcalde una declaración jurada que decía que jamás había apostado sobre su propio sexo, que reprobaba enfáticamente las apuestas ajenas, y que su desinterés por el dinero quedaba demostrado por el hecho de que había rechazado 25.000 libras contantes y sonantes que podía haber ganado por el simple trámite de bajarse los calzones durante un breve instante. A pesar de ello, seguía negándose a dejarse examinar.

La publicidad que rodeó su nueva salida a escena provocó lo previsible: que los rumores arreciaran y que las apuestas menudearan aún más. El humano de sexo indefinido juraba no haber apostado, muy bien, pero no mostraba su pene. O su vulva.

La consecuencia fue que la gente —y particularmente los jugadores— se empecinaron aún más. Casi no pasaba día sin que alguien desafiara públicamente a D´Éon a desnudarse en público. Los que habían apostado tanto dinero, por cierto, querían saber si eran ricos o se habían arruinado. Pero el insigne militar, impávido y flemático, siempre se negaba rotundamente.

Mientras el extraño episodio se desarrollaba, otro conflicto subterráneo tenía lugar. El gobierno y la corte franceses seguían ansiosos por recuperar los comprometedores documentos que Charles había robado de la embajada. Volvieron a ofrecerle dinero, pero, previsiblemente, el caballero lo rechazó. Presentaron entonces un pedido de captura ante la policía inglesa, pero la justicia, argumentando con ecuanimidad que D´Éon no había cometido ningún delito comprobable, le negó la extradición. Finalmente, desesperado, Luis XV envió un grupo comando para que secuestrara al hombre a quien él mismo había condecorado, pero una vez más el chevalier logró romper el cerco que le tendían y escapar indemne.

En 1777, por fin, un apostador que estaba convencido de que el sujeto de la controversia era una mujer y había apostado una fuerte suma, quiso recuperar su dinero y no encontró mejor forma que presentar una demanda ante los tribunales de Londres. La causa fue considerada tan importante y trascendente que ni siquiera fue sorteada, sino que se la puso en manos de Lord Mansfield, Juez en Jefe de la Real Corte de Justicia (King´s Bench).

Los argumentos del demandante eran los habituales: que Charles nunca se había acostado con nadie —que se supiera—, que no perseguía a las damas, que... Pero el hombre, preocupado por su capital, no iba a quedarse solo en esto. Llevó al tribunal a dos testigos, uno periodista y el otro médico, que afirmaron bajo juramento que, habiendo observado al chevalier sin ropas, estaban en condiciones de afirmar que era, en efecto, una señora.

El defensor expuso, también, los argumentos habituales: que era un héroe de guerra, que los francmasones lo habían aceptado... Pero sus esfuerzos no pudieron contra dos testimonios insospechables. No le quedó al pobre abogado más remedio que solicitar se llamase como testigo al mismo D´Éon, para que se desvistiese delante de los médicos y los miembros del tribunal. Como el lector imaginará, fue un vano esfuerzo. Charles se negó en redondo y no quiso discutir siquiera la posibilidad.

En este estado de cosas, no había nada que hacer: el jurado consideró que la femineidad del militar había quedado suficientemente probada, que no cabía duda de que D´Éon era una mujer, y Lord Mansfield declaró ganador al querellante, que se hizo rico con el producto de su apuesta.

Sin embargo, el defensor no se dio por vencido: apoyándose en un defecto de forma —un estatuto de reciente sanción estipulaba que las apuestas eran diferentes de las pólizas de seguro— apeló ante el tribunal de alzada, la Cámara Plenaria del Tribunal del Rey. La corte superior hizo lugar a la apelación y revirtió la sentencia del ex aequo, pero en vano. Ya era tarde: de punta a punta del planeta Tierra la opinión pública se había quedado, ya para siempre, con el fallo de primera instancia. Los diarios habían publicado que el causante era una mujer, los apostadores habían cobrado sus apuesta... ¿quién iba ahora a hacer cambiar de opinión a los ciudadanos?

Nadie.

Luis XV había muerto, y su sucesor, Luis XVI, que no olvidaba el asunto de los papeles robados de la embajada, emitió un decreto como Par del Reino, firmado el 19 de agosto de 1777, donde decía textualmente: "De ahora en adelante se le exigirá que deje de usar para siempre el uniforme de dragón que ella llevaba costumbre de lucir, que vuelva a vestirse según su sexo, y le quedará prohibido presentarse en parte alguna del Nuestro reino si no está vestida con las ropas femeninas que le corresponden", pedestre y vil venganza del poder contra la persona que había osado desafiarlo. Dado que el chevalier no disponía de fondos, el monarca destinó una partida presupuestaria destinada a proveerlo de un guardarropa femenino completo.

Charles d´Éon pareció acatar sumisamente el decreto de Luis XVI, incluso antes de que este se firmara. Trece días antes de la promulgación —el 6 de agosto— el valiente militar apareció en Londres vestido con delicados y elegantes ropajes femeninos, a pesar de que el decreto del rey Borbón no se aplicaba en el Reino Unido. Increíblemente, sacó pasaje en un barco y regresó a Francia, donde sabía que lo esperaban sus enemigos por causa del viejo tema de los papeles robados. Pero, al embarcar, volvió a cambiar de idea y se presentó a bordo con su impresionante uniforme de oficial de dragones. Esta sería la última vez que llevaría los gloriosos colores del ejército francés. Nunca más se lo vería en ropas masculinas.

Ya en Francia, D´Éon se retiró a las tierras de su familia en Tonerre, y, una vez más dispuesto en apariencia a aceptar el fallo judicial y las presiones del gobierno, del rey y los cortesanos, inició una serie de negociaciones con Luis XVI. Su representante fue el célebre escritor francés Pierre de Beaumarchais. D´Éon declaró que había nacido como niña pero que su padre había obligado a su madre a criarla como varón, porque su bufete judicial, sus tierras, sus viñedos y los títulos nobiliarios no podían ser heredados por una hembra.

Con estos antecedentes y la voluntad del caballero de someterse, el arreglo al que Beaumarchais llegó fue el siguiente: el gobierno francés pagaría a Charles todos los sueldos atrasados como oficial del ejército y diplomático, se le otorgarían las pensiones por el retiro de ambos cargos y además una indemnización de 3.000 libras. A cambio, el caballero se comprometía a devolver todos los papeles robados de la embajada y a no volver a usar nunca más ropas de varón. Se convertía, ya oficialmente, pues, en la "caballera D´Éon". Durante los siguientes ocho años fue, con todos y para todos, mademoiselle D´Eon. Pasó ese tiempo retirada como una solterona noble en sus tierras de Borgoña, aunque tuvo tiempo aún para redactar, en 1789, una carta a la Asamblea Nacional de Francia en la que proponía fundar una división de mujeres combatientes —que, por supuesto, estaría bajo su mando— para luchar contra la dinastía Habsburgo. Nadie la escuchó y su solicitud fue rechazada.

Pero la oportunidad que los antimasones estaban esperando había llegado: la francmasonería, universalmente famosa por su machismo y su cerrada negativa a aceptar mujeres en sus filas, había sido miserablemente engañada por una travestida femenina que la dejaba ante el mundo como una pandilla de tontuelos.

Las reglas masónicas establecían que los aspirantes debían ser: "Hombres decentes y homestos, nacidos libres, discretos y de edad madura; de buena moral y libres de escándalos, con una reputación libre de toda mancha. Hombres sanos y fuertes, que no sufriesen deformidad alguna al momento de su iniciación, que no hubiesen perdido ningún miembro. Ni mujeres ni eunucos serán aceptados". Como se ve, esto dejaba claramente fuera a D´Éon, porque ser mujer era causa de expulsión, lo mismo que si estaba castrado, por no hablar de lo escandalosa de su reputación. Existía, por supuesto —y por aquel tiempo comenzó a crecer también este rumor— de que no se trataba de una mujer, sino que el chevalier era en realidad un hermafrodita que compartía genitales masculinos y femeninos. En este caso, tampoco hubiese podido ser admitido, porque la norma masónica decía claramente "que no sufriese de deformidad" y el hermafroditismo, por supuesto, es una grave malformación congénita.

Para mayor burla y mofa de los antimasónicos, en cierto momento de la ceremonia de admisión se exige al aspirante que se desnude de la cintura arriba, momento ideal para detectar a cualquier mujer que estuviese intentando infiltrarse en la hermandad. Los masones no hacen esto para dilucidar el sexo de nadie sino solo por motivos simbólicos, pero es cierto que la mayor parte de las mujeres pueden identificarse por el busto.

Uno de los opositores de la sociedad secreta escribió en un diario: "Nuestros hermanos (ejem, quiero decir hermanas) masonas han admitido, en una de sus logias del Strand, a una mujer llamada madame D´Éon". Como es comprensible, la francmasonería expulsó a la chevalière de inmediato.

Mientras tanto, D´Éon continuaba viviendo en Tonerre y había comenzado otra de las transformaciones que rigieron su extraña vida: se volvió religiosa y solicitó el ingreso en una orden de monjas de clausura, las que la aceptaron.

En 1785 solicitó al rey permiso para regresar a Inglaterra por un tiempo con el objeto de pagar las deudas que había contraído durante su estancia allí. El rey le concedió la autorización y la religiosa D´Éon se tomó el barco y llegó a Londres. Nunca más regresó a su país natal.

Así vivió, como monja devota, en una tranquilidad suprema, por los siguientes veinticinco años de su vida. Nunca se volvió a quitar sus ropas femeninas.

Hacia el fin de su existencia se vio sumida en la soledad, la enfermedad y la miseria. Finalmente, postrada, la muerte la encontró el 21 de mayo de 1810.

Pero la sorprendente historia de madame-monsieur D´Éon no terminó con su muerte: más bien, los interrogantes no harían más que profundizarse.

Pére Elisée era un famoso cirujano militar francés que había debido escapar a Inglaterra por sus conocidas ideas monárquicas a poco de iniciada la Revolución Francesa. Si bien había regresado a Francia durante la Restauración y se había convertido en médico personal del mismísimo Luis XVIII, quiso la suerte que se encontrara en Londres con otro importante colega durante las últimas fases de la enfermedad de madame D´Éon. Ambos facultativos atendieron a la anciana dama durante su agonía, y, cuando hubo fallecido, comprendieron que tenían ante sí la solución al enigma que había perturbado el sueño de toda Europa durante casi cincuenta años. Sólo debían examinar el cadáver y aventarían todas las dudas. ¿Sería la chevaliére una mujer, un hombre, un eunuco o un hermafrodita?

Mientras preparaban el cuerpo para el solemne funeral, el examen postmortem rindió una revelación sorprendente: ¡Charles D´Éon era en realidad un hombre! Un hombre perfecto, completo, como cualquier hombre normal, común y corriente. Tenía un pene y dos testículos, no estaba castrado, no era hermafrodita, no tenía órgano femenino alguno. Era, en todos los sentidos, un ser humano normal de sexo masculino.

Elisée y su compañero comprendieron que nadie iba a creerles si declaraban semejante cosa sin disponer de testigos. Por lo tanto, convocaron al conde de Yarborough y al médico y almirante de la Marina Real (y masón por añadidura) sir Sidney Smith. Ambos vieron con sus propios ojos la innegable masculinidad del cadáver. Entre los cuatro convocaron a las autoridades inglesas, y veinte funcionarios desfilaron ante el cadáver desnudo, firmando todos ellos una declaración que daba cuenta de la verdad. Por último, se citó al eminente cirujano y catedrático de medicina inglés sir Thomas Copeland, quien asimismo dio fe del increíble descubrimiento.

Al fin y al cabo, los masones no eran tan tontos como sus enemigos creían. Habían admitido a D´Éon sabiendo que era hombre. Luego habían guardado un empecinado silencio durante los años y años en que las apuestas cundieron, y sólo habían expulsado a su frate cuando él mismo reconoció ser mujer.

Pero la pregunta que todos se hicieron en aquel entonces y que nosotros mismos nos hacemos hoy es la siguiente: si Charles era hombre ¿por qué aceptó la sentencia judicial y pasó los treinta y tres últimos años de su vida vestido de mujer? ¿Por qué no aceptó someterse a un breve examen médico que zanjase la cuestión de una vez y para siempre en la primera oportunidad en que le fue solicitado?

Nadie lo sabe, y este misterio no se ha resuelto hasta el día de hoy.

¿Sería el chevalier un homosexual no asumido, con veleidades de travestismo, que encontró en los rumores y posterior juicio y sentencia la oportunidad para "salir del placard" y vestirse de muchacha como siempre había ambicionado? ¿Tendría acaso otro secreto más oscuro que no quiso revelar y prefirió someterse y aceptar su cambio de sexo con tal de que lo dejasen en paz y no prosiguieran investigándolo? ¿Por qué jamás se supo de un amorío suyo, ni con hombres ni con mujeres?

D´Éon publicó su autobiografía, intitulada La Vie Militaire, politique et privée de Mademoiselle d´Éon ("La vida militar, política y privada de la señorita d´Éon") en 1779, pero se ha demostrado que la misma fue escrita en realidad por un amigo íntimo de la protagonista, La Fortelle. ¿Habría sido éste el amante homosexual oculto de la chevaliére? Todas las investigaciones destinadas a probar o descartar esta hipótesis han fracasado. Como dato anecdótico, cabe consignar que cinco años antes de su muerte la caballera firmó contrato para escribir —esta vez ella misma— una nueva autobiografía, que se titularía La Pucelle de Tonerre. Nunca llegó a redactarla. Pero sí es llamativo el título; significa "La Doncella de Tonerre", y es el mismo apodo con que se conocía a Juana de Arco: La Pucelle d´Orleans. ¿Creía D´Éon que podía compararse con la joven comandante? En realidad, como cristiana y ex soldado, era devota de la Santa de Orleans, patrona de todas las mujeres militares, y seguramente pensando en ella puso ese título a su libro fallido.

D´Éon se comportaba, vestida de mujer o no, como un varón fuerte y decidido. Durante muchos años participó en torneos de escrima contra hombres y mujeres, venciendo a la mayoría de sus contrincantes, entre los que se contó el Príncipe de Gales, soberbio espadachín. En más de una ocasión se batió a duelo, hasta que en 1796 fue gravemente herida y debió abandonar esta costumbre.

La apariencia de D´Éon seguía siendo masculina. El escritor, poeta y político inglés Horace Walpole, primo del almirante Nelson, conoció a la caballera en 1786. Walpole era homosexual y amante del poeta Thomas Gray, así que debemos aceptar sus opiniones como de conocimiento de causa: "Aunque lleva su condecoración sobre el pecho izquierdo, sus brazos y manos no parecen haber sido incluidos en su cambio de sexo, ya que son mucho más adecuados para cargar un pesado sillón que para agitar un abanico", escribe.

Existen testigos presenciales que han declarado que en efecto la madre de D´Éon lo vestía con las ropas de su hermana mayor "para divertirse". Este tipo de conductas —que pueden ser nocivas para la estabilidad psicológica del niño sometido a ellas— fueron bastante comunes hasta fines del siglo XIX. Las únicas fotos conocidas de la infancia del escritor norteamericano H.P. Lovecraft lo muestran invariablemente vestido de niña. Sin embargo, Lovecraft no se convirtió en homosexual ni travestido por ello.

Como sea, no es posible para los historiadores dilucidar la verdad acerca de Charles d´Éon. Tal vez en el futuro aparezcan nuevos documentos o escritos que echen más luz sobre su sorprendente vida y nos aclaren los múltiples aspectos de su vida que aún permanecen en la oscuridad.

Por lo pronto, su nombre ha sido perpetuado en el término "eonismo" (que se refiere a lo que hoy llamamos travestismo) y los transexuales, travestis y transformistas veneran su memoria como "santa patrona".

A pesar de las lagunas historiográficas que no podemos sortear y la incomprensible negativa a certificar su sexo (que condicionó su vida y se la amargó por más de medio siglo), sigue siendo interesantísimo hablar y discutir sobre la asombrosa vida de Charles d´Éon, a quien muchos deben haber considerado "hombre pero sin fanatismo" y a quien nosotros hemos denominado con el equivalente latino de la expresión "el hombre dudoso": Homo irritus.

http://www.ipoint.fr/cschmidt/tonnerre/images/eon5.jpg  Caballero Eon vestido de Uniforme de los Dragones y vestido de mujer  

--Last edited by .petite.mademoiselle. on 2008-05-02 12:21:06 --

 Hitomi
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 Hitomi
  Posted 02/05/2008 08:06:45 PM
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Gracias por poner los títulos así, ahora lo veo mas claro.
Aunque yo no se si esta permitido que se hagan post con tanta poca diferencia, no se si el Staff lo puede considerar doble o cientuple post xD..aun así gracias por el gran aporte!^^

 .petite.mademoiselle.
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 lolita-chan
 .petite.mademoiselle.
  Posted 02/05/2008 08:13:45 PM
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De nada, fue un placer ayudar en este tema...Total la historia es mi asignatura favorita me conozco mas biografias pero creo que ya me he pasado de la linea escribiendo tanto y haciendo tanto Flood xD

 Spleen
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